viernes, 3 de diciembre de 2010

LA ERUPCION DEL VESUBIO EN EL HINOJOSA

El Teatro Hinojosa en 1880.
Los primeros días de agosto de 1887 conmocionaron a Jerez, pues se esperaba un evento nunca visto en la provincia: nada menos que la erupción del Vesubio en el interior del entonces majestuoso y casi recién estrenado Teatro Hinojosa. Tal evento era anunciado por la compañía dramática que dirigían los primeros actores Miguel Inclán y Rosendo Navarro, y precisaban que el beneficio sería para la actriz Aurora Castañeda de Isunza y los actores Rosendo Navarro y Manuel Isunza.
De acuerdo con el programa el espectáculo comenzaría con una sinfonía interpretada por la Banda del Municipio, para luego dar paso a la representación “del sublime drama de gran aparato y maquinaria original de D. Víctor Balaguer”, llamada “El Vesubio de Nápoles”. Anunciaban que, en un momento de la obra, se desplomaría el edificio que figura la quinta del Conde de San Luis, dejándose ver una preciosa decoración que representaba el volcán en erupción y la ciudad de Nápoles en panorama. Para lograr este artilugio usarían muchas luces de bengala.
En el primer entreacto se presentaría “la chistosísima pieza” de don José Yakson Veyan titulada “Guerra a las Mujeres”. En el segundo se obsequiarían tres objetos útiles para una casa entre el público de galería. Y para finalizar la noche se presentaría una preciosa “Guaracha cubana”.
Los organizadores argumentaban que los precios de entrada eran caros debido a los crecidos gastos que ocasionaba montar todo ese espectáculo, muy novedoso y nunca visto en la región. Plateas con seis entradas 3 pesos con 75 centavos. Luneta 75 centavos. Palcos 31 centavos y la democrática galería solo 18 centavos y el derecho a participar en la rifa.
Teresa de San Luis era interpretada por la Sra. Castañeda, Blanca Florencini por la Sra. Patiño, María por la Sra. Flores, el conde Gustavo de San Luis por el Sr. Inclán, el marqués Jacobo Giordani por el Sr. Navarro, Víctor Rosal por el Sr Arteaga y Lorenzo por el Sr. Estevas.
Desde muy temprana hora de ese caluroso jueves 4 de agosto, los criados de las principales familias jerezanas comenzaron a llevar lujosas sillas y pequeñas alfombras para que sus amos disfrutaran plácidamente de esa espectacular velada muy anunciada con vistosos programas impresos en el taller de A. Orozco, y con desfiles y convites precedidos por la banda municipal. El recinto teatral se veía esplendoroso, muy iluminado, pues arriba del candil central, estaba un gran espejo que reflejaba ampliamente las luces de este. Hay que aclarar que el candil que actualmente tiene el Hinojosa, no es el mismo que tenía originalmente, como erróneamente afirman algunas personas.
A las 8 de la noche comenzaron a llegar las linajudas señoras Gertrudis Zesati de Escobedo, Cuca Amozurrutia de Inguanzo, Librada Llamas de Reveles, María Llamas de Escobedo, Concepción Suárez del Real de Páez, Refugio P. de Román, Bibiana C. de Sánchez, Clara M. de los Ríos, Luisa Sánchez de Llamas, Celsa M. de Robles, Concepción Llamas de Llamas, Refugio de la Torre de Llamas y Francisa M. de Llamas.
No se diga de las señoritas, que lucían sus mejores ropajes y perfumes: Lupita Inguanzo, Chole de los Ríos, Pepita Inguanzo, Luz Colmenero, Conchita Rubalcava, Aurelia Robles, Conchita Mier, Lucina Llamas, Clara Fernández, Herlinda Hinojosa, Angelita Llamas, Anita Escobedo, Regina de la Torre, Carmelita Brilanti, Mariana Félix, Carmen Roux, Dolores Caraza, Rosario Villalobos, Jesusita Cabrera, Luisa Ruiz y Toñita del Hoyo.
El canónigo Varela fuera del Teatro
Claro está que las damas y sus hijas, iban acompañadas por los señores, que vestían sus mejores trajes, sombreros y bastones, y ahí estaba don José María Hinojosa muy contento en el teatro que ya llevaba su nombre, el adusto Antonio Román Castellanos, don Francisco Llamas Carrillo, el Sr. Eufemio de los Ríos, el Dr. Jesús Villalobos Escobedo, el Licenciado Guadalupe López Velarde, don Alberto Sánchez, don Néstor Berumen, don Miguel Inguanzo, don Sóstenes Colmenero, los licenciados Francisco Tenorio y Carlos Vásquez Borrego, el Dr. José S. Peña, don Mariano Tello Fernández y don Celedonio Navarro.
Toda la flor y nata de la sociedad jerezana se encontró en esa noche en que por más de cuatro horas se disfrutó de lo que ofrecía la compañía teatral. Los dependientes del comercio, cuyos vestuarios en nada desmerecían a los de sus patrones también acudieron al Teatro, pero ocupando lugares de palcos y otros de galería. Ahí estaba Alberto Bonilla, Aurelio Ramos, Aureliano Muro, Andrés Colmenero, Aniceto Flores, Cipriano Rizada, Cayetano Pérez, Domingo González, Eleno Acuña, Eduardo Salas, Elías y Miguel Berumen, Epigmenio García, Espiridión Menchaca, Enrique Miranda, Fernando Vargas, Guillermo Vargas, J. Inés Berumen, José Acevedo, Juan Aguilar, José Sánchez, Jacinto Miranda y Joaquín Félix.
También asistieron Jesús Fernández, Jesús Ma. Orozco, Jesús Ma. Landeros, Julián Flores, Juan Quiroz, Julián Fernández, José Avila, Jesús Ma. García, Juan Escobedo, José Ma. Pinedo, José Ma. del Río, José Valdez Escobedo, Lino C. Castillo, Luis Escobedo, Luis García, Luis Franco, Lorenzo Berumen, Luis Madera, Mariano de Haro, Macario Barragán, Manuel Lira, Manuel Bonilla, Mariano Sánchez, Pánfilo Varela, Petronilo Colmenero, Pedro Raigoza, Pedro Estrada, Pedro Alvarez, Pascual Sánchez, Pascual Carrillo, Paulino Lares, Pascual Hinojosa, Rafael Amozurrutia, Rosa González, Severiano García y Vicente Cuevas.
La erupción del Vesubio dejó honda huella en la sociedad jerezana de aquel entonces, la obra se ofreció como se anunciaba, la compañía teatral volvió muchas veces más hasta la muerte de Rosendo Navarro. La afición de los jerezanos era mucha, pues era una de las únicas puertas donde podían vislumbrar lo que ocurría en el mundo.  Entre los niños jerezanos, se hizo muy popular a jugar a la erupción del Vesubio, haciendo volcanes con lodo y piedritas, mismos que hacían explotar con bengalas y palomitas.
Por desgracia, el teatro jerezano acabó con la revolución, cuando el recinto fue quemado por supuestos villistas y apagado por los jerezanos, no se usó por mucho tiempo para representar obras. En otra ocasión escribiré de ello.
Cartel de El Vesubio de Nápoles en el Teatro Hinojosa.